lunes, 25 de julio de 2016

¡Ding dong! ¡Testigos de Jehová!

Ahora parece que ya no se dedican tanto a ir por las casas, o al menos no en la zona dónde vivo yo, pero siguen estando ahí....al acecho.

Soy atea hasta límites insospechados, no creo en ningún tipo de Dios ni nada parecido, de hecho, considero que la Religión es el puto cáncer de la humanidad y debería ser erradicada. Aún así, respeto a la persona creyente, cada uno tiene derecho a creer o no en lo que quiera, a mi no me molesta, tengo amigos creyentes, incluso he ido a bodas religiosas en la Iglesia, y no me causan ningún inconveniente, repito, cada cuál que crea y actúe según convenga, lo que si que me jode es que quieran imponerme maneras de pensar, Dioses, creencias y mierdas varias. Queridos amigos creyentes de ese tal Dios, me parece perfecto que creáis en en un ente invisible el cuál se supone que existe porque sale en un libro, pero dejadnos tranquilos a los que no creemos, pues no la sopla considerablemente.

¿Y a que viene todo esto? a apenas 5 minutos de mi casa, hay una Iglesia de Testigos de Jehová, los cuáles van a rezar y no se que mas, tampoco me importa, no molestan, y tienen todo el derecho del mundo a estar allí. Hasta ahí bien, si no fuera porque tienen a mujeres y hombres dando vueltas por el barrio, repartiendo panfletos y comiéndote la olla para que vayas a su Iglesia, y lo mas divertido es que encima no entienden un NO por respuesta.
Siempre que me cruzo con estas señoras, les digo amablemente que no me interesa, y cuando me intentan indagar directamente les digo que soy atea y no creo en nada, con lo cuál, no me interesa, reitero. Pues bien, en una de esas veces, una de esas señoras, (recordemos que siempre con le educación por delante al decir que no me interesa) me soltó que el fin del mundo estaba a la vuelta de la esquina y yo iba a ir directa al infierno. He decir que tenía un día cruzado pues me habían dicho que no en una entrevista de trabajo y estaba con le escopeta cargada, pero aún así, eso no le daba derecho a decirme tal gilipollez cuando yo educadamente le había dicho que no me interesaba, entonces me giré, y le dije que al infierno iban a ir ella y toda su secta de gente que son capaces de dejar morir a sus hijos antes que ceder a hacerles una transfusión de sangre. Evidentemente la señora se enfadó, y me empezó a poner a parir, que si era una zorra maligna (grande señora, grande. ) iba a ir al infierno por llevar tatuajes, que era una furcia y que iba a condenar a mi familia al infierno. Lo que solté por mi boca no voy a ponerlo aquí, pero he de decir que es impresionante la de sinónimos que puede llegar a tener un insulto. Aún discutiendo a grito pelado en medio de la calle, la otra señora seguía ofreciéndome un panfleto para unirme a su Iglesia, acojonante. La otra señora seguía gritándome improperios y diciéndome que el señor no iba a perdonar mis pecados bla bla bla, mire señora si usted cree en un ser divino porque salga en un libro, yo creo en Spiderman que viene a ser exactamente lo mismo.....

Queridos amigos creyentes, seáis de la religión que seáis, me parece maravilloso, creed en lo que os salga de las pelotas, pero no comáis la oreja a la gente que no quiere saber nada, que no cree en nada, no molestéis a la gente en sus casas, quién quiera unirse a vuestra religión ya se molestará en ir al sitio adecuado, respetad un poquito que la gente decida, no adoctrinéis. Y NO TOQUÉIS AL PUTO TIMBRE A LAS 4 DE LA TARDE QUE ESTAMOS DURMIENDO LA SIESTA HOSTIA PUTA.

Conclusión: Dejad los panfletos en el buzón de fuera que pone "publicidad". Gracias.




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